Fui a un comercio y vi unas libretitas de las princesas Disney, estaban todas, Aurora ( La bella durmiente), La Cenicienta, Blanca nieves, Ariel (La sirenita), Jazmín, y La bella (la de la bestia).
Y pensé en ella, me pareció que le encantaría.
Pues le gusta mucho cuando le cuento los cuentos de hadas y si por algún motivo me equivoco (sin querer o a propósito a veces), me corrige y me cuenta la verdadera historia. Le encantan, sus vestidos, sus diademas, sus zapatos, y sus canciones.
¿Y a quien no, digo yo?
Pues a mi me han acompañado en mi niñez también,
Leí sus cuentos cada noche,
Pinte sus dibujos de mil colores,
Jugué a ser princesa con las cortinas de mi casa,
Me cambie el nombre muchas veces dependiendo del cuento de turno,
Me pavoneaba por ahí con las camisetas de las princesas,
Soñé con ser una princesa de un cuento de hadas,
Y mas con encontrar un príncipe azul que llegara a salvarme de mi melancolía.
¿Como culparla entonces por su fascinación?
Entonces buscando a quien culpar encontré, a ese Señor Disney, que las ha traído a la moda, otra vez, con sus bombardeos de campañas de marketing, y ahora encontramos tacitas, anteojos, braguitas, bicicletas, cepillos de dientes , zapatos, perfumes, bolsos, calcetines, etc. y sentimos la necesidad de poseer todas esas maravillosas cosas que nos convierten en princesas.
De todo esto no había cuando yo era pequeña y me doy cuenta que yo ya estoy enganchada también, pues el otro día necesitaba un saca punta para mis delineadores de ojos y casi, casi me compro uno de la Bella durmiente.
Mi intención era dárselas, pues las compre para ella, pero el plan era otro, pues no era ni el momento ni el lugar adecuado para ello, pero con tan mala suerte que la bolsa de las libretas se me olvido en otra ciudad de donde salimos a toda prisa y de lo cual no me di cuenta hasta que ella me las pidió de nuevo y no estaban.
y empezó mi calvario..
Ese ser angelical, dulce, obediente y la mar de cariñosa, de a poco se convirtió en un monstruo exigente y lloroso, gritando por las princesas, De su boca solo salían frases como estas:
¿Y mis libretas?
¿Cuando las traen?
¡Vamos a traerlas!
¿Hoy?
¿Hoy por la noche? etc. etc.
Y así toda la semana,
A punto estuve de ir a comprar otras libretas, pero no las encontré iguales y ella ya las había visto.
Llame que me las mandaran por correo, pero sonó ridículo.
Y por fin el viernes llegaron y el monstruo del que les hablo desapareció por arte de magia y regreso ese ser maravilloso dulce y cariñoso que conozco que al tenerlas en sus manos, vi lo mucho que significaban para ella,. Feliz corrió a mis brazos para darme las gracias y se fue a dibujar en ellas.
Paz de nuevo
Que me quede de experiencia, de ser mas cuidadosa, cuando se me ocurra dar un regalo, de no ofrecerlo, no mostrarlo, ni dejar que me lo vean, o mi vida volverá a ser otro calvario.
By the way
mi favorita es La sirenita Ariel, ¿Y la tuya?